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¿Universo diseñado? (13F): ¿Viajes al futuro?

21.01.2026 00:00
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En el post 13C traté el segundo de los sistemas para poder "saltar al futuro", que, aunque inviable tecnológicamente hoy día, no deja de ser factible conforme a los conocimientos actuales de las ciencias: "el trampolín de la gravedad". Aún quedan otras dos vías posibles para saltar al futuro: la aceleración y la velocidad.

Los post 13D y 13E han sido digresiones no previstas inicialmente como consecuencia del berenjenal en el que me metí con las alusiones a Einstein. Para colmo, en el último de los post (el 13E), tras exponer la visión "einsteniano-minkowskiana" sobre la cuadrivelocidad y sus componentes complementarios en el espacio y el tiempo, olvidé comentar la incongruencia que observo en ese planteamiento: el avance en el tiempo, que más que una incongruencia creo que es una "elucubración matemático-mental" sin base en la realidad que experimentamos; salvo que el arrancar las hojas de los calendarios sea considerada la prueba de que avanza el tiempo (más adelante volveré sobre "esta prueba).

 

Aclarando lo de “elucubración matemático-mental”

Cuando digo que el planteamiento einsteniano-minkowskiano es una elucubración matemático-mental no pretendo desacreditarlo. Simplemente enfatizar que no lo considero fruto de la observación de la realidad tangible, sino el resultado de reflexiones, sin duda profundas, sobre planteamientos matemáticos desarrollados en grandes pizarras o multitud de folios. Y es que fueron fórmulas lo que contemplaba Einstein cuando surgieron dudas en su mente, y no fenómenos naturales para los que no tenía explicación; como le sucedió a Newton (no le cayó ninguna manzana en la cabeza, sino que fue la observación de la caída de una de ellas lo que le llevó a la reflexión: “¿Por qué la manzana siempre desciende perpendicular al suelo? ¿Por qué no va hacia arriba o hacia los lados?” (“Memoirs of Sir Isaac Newton’s Life”, de William Stukeley).

 

La inquietud de Einstein

Su inquietud provenía de la incongruencia entre las leyes de la mecánica newtonianas y las del electromagnetismo de Maxwell: Ambas teorías tenían éxito en sus respectivos campos de aplicación, pero eran incompatibles entre sí. (Algo similar a las incongruencias actuales entre la relatividad y la mecánica cuántica). Según la mecánica newtoniana, al acercarnos a una fuente de luz mediríamos una velocidad de la luz menor que si nos alejásemos. En cambio, según Maxwell y sus ecuaciones, la velocidad de la luz en el vacío es una constante universal, por lo que al margen de quien, y en qué sentido o velocidad se observe la luz, su velocidad (de la luz) siempre seguiría siendo la misma dentro del medio en el que se propague. Clara incongruencia: Para Maxwell la velocidad de la luz es constante. Para Newton es variable. (Los experimentos de Michelson y Morley confirmaron la postura de Maxwell).

Como vemos, las reflexiones de Einstein no surgen de la observación de la naturaleza física, sino de la búsqueda de un marco único, coherente en sí mismo y capaz de abarcar tanto los ámbitos de la mecánica como del electromagnetismo.

 

Las características del tiempo einsteniano

En lo que respecta al tiempo, Einstein no cuestionó su realidad; aunque reajustó sus características: Si para Newton el tiempo era uno, universal y absoluto; para Einstein era relativo y se amoldaba a las condiciones del observador. Newton lo consideraba independiente del espacio, mientras que Einstein lo trató como una dimensión más de la realidad. Según Newton, la velocidad de los entes materiales no afecta al tiempo; según Einstein, la velocidad en el espacio afecta a la rapidez de avance del tiempo. Y lo mismo con la gravedad: ninguna relación veía Newton entre gravedad y tiempo; mientras que Einstein consideraba que la gravedad alteraba la velocidad de avance del tiempo, y que no era una fuerza, sino una deformación del espacio-tiempo.

Me llama la atención que dos grandes pensadores alemanes, que no consideraban al tiempo como realidad física (Kant y Leibniz), no hubiesen influido en las ideas de Einstein sobre el tiempo. (Aunque “vaya usted a saber” si en el fondo Einstein no lo consideraba una entelequia mental, pues ya vimos en el post anterior la forma en que dio el pésame a la familia de su amigo Michele Besso: “…la separación entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión…”. ¿Quizás no lo consideraba real, sino sólo una entelequia útil para sus planteamientos relativistas?).

NOTA: La idea de Kant sobre el tiempo ya la comenté en el post 10 de esta serie. Leibniz rebate la visión newtoniana del tiempo en su correspondencia con Samuel Clarke, el cual mantenía la postura newtoniana. Para Leibniz el tiempo no es algo que exista por sí mismo, sino una relación mental que establecemos entre los sucesos, algo así como las relaciones que mentalmente establecemos en los árboles genealógicos, aunque las plasmemos gráficamente para aclararnos mejor. Para Leibniz, si no hubiese entes materiales, el tiempo no existiría en absoluto, la idea de tiempo carecería de sentido.

La incógnita del tiempo einsteniano

De todos los aspectos involucrados en la idea del tiempo como cuarta dimensión, el avance en dicha dimensión es el que considero más difícil de encajar con la realidad que experimentamos cotidianamente. ¿De dónde surge esa idea? ¿En qué realidades físicas se inspiró Minkowski para elucubrar esos conceptos de espacio-tiempo y cuadrivelocidad? (Más paternidad tiene Minkowski que Einstein en el desarrollo de esas ideas).

Lo cierto es que todas las pruebas de la “realidad” del espacio tiempo y la cuadrivelocidad que he podido encontrar han consistido en demostraciones matemáticas bajo el marco conceptual de las teorías relativistas.

Además, claro, de los casos en que se han comprobado experimentalmente las teorías einstenianas. ¡Pero ATENCIÓN¡: Todas las comprobaciones experimentales que confirman las teorías relativistas NO justifican la realidad de una cuarta dimensión física maleable llamada tiempo, ni una cuadrivelocidad en la que una de sus componentes sea el avance en esa dimensión tiempo. Al igual que tampoco justificaban las teorías de Newton la realidad de una dimensión tiempo constante, universal e independiente del espacio y los acontecimientos físicos. Pero nadie negará que durante algunos siglos las ideas de Newton sirvieron para entender cantidad de procesos físicos y diseñar multitud de ingenios que demostraron su validez facilitándonos la vida en todos los aspectos. Cierto que el marco conceptual de Einstein es más útil que el de Newton para entender y “manejar” la realidad; pero sus aciertos (al igual que los aciertos de Newton) no son prueba de la realidad de sus hipótesis de partida. Cuando las hipótesis de partida no son una síntesis de la realidad observable, lo más que podemos afirmar es que son útiles, pero no más reales que los epiciclos que durante siglos sustentaron los modelos geocéntricos. Recordad: Las matemáticas no distinguen entre verdades o falsedades cuando de la introducción de datos de partida se trata o de las hipótesis de trabajo que los correlaciona.

Para empezar, la justificación de la existencia real de “la cuarta dimensión” es puramente teórica. Nada que la enlace con la realidad sensible. ¿Acaso ves, sientes, hueles, gustas o palpas esa cuarta dimensión? Lo cierto es que la idea de que el tiempo es una dimensión equiparable a las espaciales fue formalizada por Hermann Minkowski poco después de que Einstein publicara la Relatividad Especial. Minkowski demostró matemáticamente que la única manera de que los postulados de Einstein fuesen consistentes es si se considera que el espacio y el tiempo están unidos indisolublemente.

Y esa idea de que en el espacio-tiempo siempre se avanza, te muevas o no, también fue fruto de la reflexión teórica sobre el tratamiento unificado del espacio y el tiempo como una única entidad. Es más, el que la velocidad o rapidez en el avance sea una constante igual a la velocidad de la luz en el vacío (repartida entre desplazamiento espacial y temporal [lee en el post anterior]) también es una consecuencia de postulados de Einstein: 

  1. Que las leyes de la física son las mismas para todos los observadores que se mueven en sistemas de referencia inerciales [a velocidad constante]
  2.  Que la velocidad de la luz en el vacío es la misma en todos los sistemas inerciales.

Como se vio en el anterior post, el armazón teórico que sustenta el avance en el tiempo ideado por Minkowski es muy sólido y brillante, pero le falta la posibilidad de contrastarlo directamente con la realida. (Sí, ya se; muchas veces se ha comprobado experimentalmente las bondades del marco relativista, pero me atengo a lo dicho más arriba). Claro, yo creo que es imposible, puesto que estoy en la idea de Kant o Leibniz, de que esa dimensión llamada tiempo no existe.

 

La falacia del avance en el tiempo

Tras insistir en la búsqueda de alguna información que enlace la idea einsteniano-minkowskiana del avance en el tiempo con la realidad sólo he encontrado respuesta que quedan sintetizadas en la idea de que el avance por la dimensión tiempo queda probado porque los objetos en reposo experimentan cambios constantes e irreversibles. Esto es tanto como decir que la prueba de que avanzas en el tiempo es que envejeces. O que la prueba de que los relojes atómicos avanzan en el tiempo, es que hacen tictac y señalan las horas. (Si lo quieres en lenguaje más sofisticado, puedes decir que la prueba del paso del tiempo es el incremento constante de la entropía).

Si se pretende que el envejecimiento o el tictac de los relojes es la prueba de que el tiempo pasa (o que avanzamos por él), ¿quién y cómo me asegura que ese envejecimiento o el movimiento de las manecillas de los relojes no son más bien la prueba de que los “procesos existenciales” están funcionando en el “eterno presente”. O referido a la entropía, ¿quién y cómo me asegura que el avance de la entropía no es más que la prueba de que los “procesos existenciales” están funcionando en el “eterno presente” y se degradan como consecuencia de las fuerzas disipativas?

Centrándonos en el envejecimiento, ahí se ve bastante claro que estamos ante una falacia, la petición de principio. Puesto que lo que se ha de demostrar, el avance del tiempo, está implícito en el concepto del que se parte: el envejecimiento. Si consultas el DLE (Diccionario de la Lengua Española), verás que “envejecer” no es más que “… perder sus propiedades con el paso del tiempo” (tercera acepción). Y si consultas la palabra “viejo”, encontrarás que es algo que existe “desde mucho tiempo” (segunda acepción), o que “existió en el pasado” (tercera acepción), o que es “De edad avanzada” (primera acepción). Y, ¿qué es la edad? Pues si vuelves al diccionario, leerás que la “edad” no es más que el “Tiempo que ha vivido una persona…” (primera acepción), o la “Duración de algunas cosas…”. 

Si partes de la base de que el envejecimiento es la consecuencia o la constatación del paso del tiempo, no puedes recurrir al envejecimiento para probar que el tiempo es una realidad por la que avanzas.

Tras finalizar este post me doy cuenta que de no haber olvidado en el anterior tratar la incongruencia con la realidad (o la falta de arraigo en ella) que veo en el planteamiento del avance en el tiempo, de todas formas, tendría que haberlo pospuesto. Y es que, si el anterior resultó extenso, éste post ha salido incluso un poquito más largo. Se suele decir que  lo bueno, si cortos, dos veces bueno. De ser cierto, he de reconocer que este tema ha de resultar dos veces malo por la extensión que está teniendo.

Espero que sin haber desacreditado los enfoques relativistas de Einstein y Minkowski (ciertamente son utilísimos, además de ingeniosos), haya conseguido desvincular la idea de tiempo como dimensión real del prestigio que mantienen las teorías einsteniano-minkowskianas.

 

Recuerda:  Aunque no lo parezca, todos estos posts van en la línea de intentar entender cómo Dios pudo diseñar el universo “desde su eternidad”. Y, quizás, también ayude a intuir cual sea la naturaleza de la divinidad.

 

(El 20/01/2026 todos los enlaces incluidos hasta aquí estaban activos.)

 

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