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¿Diseño divino?

11.07.2024 00:00
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Visto en el anterior post las características generales de cualquier trabajo de diseño humano, toca ahora evaluar si son compatibles con la idea del Dios creador que tenemos en las "culturas occidentales". Porque imaginar a Dios diseñando el universo como lo haría un ser humano, además de absurdo, desacredita la idea de Dios como creador del universo.

Sintetizando el post anterior

Respecto al diseño realizado por humanos, del post anterior podemos concluir:

  1. Siempre responde a necesidades de mejora: se inicia por un afán de mejora de lo existente, bien sea por la existencia de problemas o por la falta de satisfacción de lo existente.
  2. Siempre es tributario de informaciones o conocimientos previos: se nutre de experiencias previas, del propio diseñador o de otros expertos que han plasmado las suyas en libros u otros soportes de información. La innovación no es más que recombinaciones nunca antes propuestas de conocimientos previos.
  3. Globalmente es evolutivo: contemplado en su conjunto, y desde sus inicios, el progreso tecnológico logrado por los seres humanos es el fruto de una evolución continua de los diferentes diseños. Y esto no por azar, sino por el "pilotaje" de esta evolución que la inteligencia de los seres humanos ha ido realizando en función de sus necesidades. En este tipo de evolución supongo que nadie cuestionará la existencia de inteligencia detrás de los cambios (Si, sí; no una, sino muchas. Tantas como diseñadores. Pero inteligencia detrás de la evolución tecnológica).

 

"Matizando" el diseño divino

Pasando ya al "diseño" divino, no seré yo el que defienda la idea de un dios diseñador de cada especie antes de darle vida.

El pensar tal cosa me colocaría entre los que antropomorfizan a Dios, imaginándole en un estudio de diseño o moldeando a Adán y Eva en un taller de alfarería.


 

En este aspecto sí me considero darvinista, pues el papel que atribuyo a Dios es el de diseñador de un sistema capaz de evolucionar (bajo su supervisión [véase el primer post de esta serie]) hasta lograr seres inteligentes y conscientes como los humanos. Y esta era justamente la idea de Darwin, aunque con el correr del tiempo y la apropiación de su legado que hicieron los ateos esta faceta de Darwin hoy día está prácticamente olvidada. Lo expliqué en este post, y aquí simplemente recojo el texto extraído de la  Carta de Charles Darwin al botánico Asa Gray, de fecha 22/05/1860:

"Ciertamente estoy de acuerdo con usted en que mis opiniones no son en absoluto necesariamente ateas.  El rayo mata un hombre, sea bueno o malo, debido a la excesiva complejidad de acción de las leyes naturales, -un niño (que puede resultar un idiota) nace por la acción de leyes incluso más complejas, - Y no encuentro ninguna razón por la que un hombre u otro animal no puedan haber sido producidos previamente por otras leyes. Y que todas estas leyes pueden haber sido diseñadas expresamente por un Creador omnisciente, que previó cada evento y consecuencia futuros".

Porque la idea de un Dios antropomorfo en lo concerniente al diseño de la creación pasa por el diseño de diversidad de modelos, tantos como especies. Y, en coherencia, por un obrar en el mundo material y temporal. Pero esto está en contradicción con la idea generalizada que tenemos de Dios en las culturas occidentales: un ser inmaterial y eterno, entre otros atributos. Y no solo eso, pues esta idea que hemos recibido de las catequesis o de las escuelas dominicales está en línea con la necesidad lógica de un ser creador del universo. Puesto que, si creó el universo, originó también la materia, y, por tanto, también el tiempo (me refiero a la sucesión de acontecimientos a las que conceptualizamos y etiquetamos con el vocablo "tiempo").

 

Encajando diseño divino y humano

El propósito del argumento del diseño no es convencer de que Dios “tuvo un tiempo de reflexión” previo a la creación del universo, tiempo en el que realizó el diseño para posteriormente pasar a la ejecución del mismo. Más bien lo que se pretende es sustentar la idea de que tras el origen y evolución del universo existe una inteligencia transcendente al mismo. Pero en este argumento, el asumir inteligencia tras el universo pasa por aceptar previamente que el orden y propósito de los múltiples componentes del universo tienen que ser el resultado de algún tipo de reflexión y elección “previa” a la realización.

Aunque no le veo sentido para los actos divinos el desligar la “fase de diseño” de la “fase de ejecución” del “proyecto universo”, (más adelante lo veremos en mayor detalle) para nuestro propio esclarecimiento, consideremos que sí es posible e intentemos "encajar" las características vistas de los procesos de diseño humano con el posible diseño de un producto (el universo) obra de un ser inmaterial y eterno. Así, pues, seguiremos hablando de “diseño divino”.

En principio, no parece tarea fácil, puesto que cualquier concepción mental que nos hagamos de ese ser diseñador del universo (Dios) lo más probable es que sea errónea, puesto que las características reales de la divinidad escapan a nuestra experiencia, que está limitada al mundo material y temporal.

Pero en realidad nuestro interés no está en Dios mismo, sino en el “proceso” de creación del universo a fin de evaluar si el argumento del diseño es válido como soporte de la creencia en Dios. Esto lo tratamos en los primeros posts de esta serie, cuando rebatía las pegas de Hume al argumento del diseño.: “Pues es lógico pensar que el contenido “hereda” propiedades de su contenedor. Bajo este enfoque, la observación de orden y finalidad en los ingenios humanos o en los organismos naturales no sería más que el “reflejo descendente” de una característica fundamental del Universo: ser el producto de un diseño inteligente ().

El tratar la comparación del diseño humano con el divino surgió como intento de “desantropomorfizar” a Dios, al menos en esta labor de diseñador del universo. Puesto que imaginar a Dios diseñando como los humanos desanima bastante a la hora de pensar en un dios creador del universo.

Pero pasemos ya a ver si es posible encajar las características del diseño humano vistas al inicio con el posible diseño del universo:

  1. Concluimos antes que el proceso de diseño siempre se inicia por un afán de mejora de lo existente. Esta característica no me la imagino aplicándola a la creación del universo.  ¿Cómo podría alguien emprender el diseño y creación del mundo para mejorar algo existente? Esto implicaría la existencia de algún anterior universo que no daba satisfacción. He de reconocer que no es descartable esta posibilidad, pero lo cierto es que no está a nuestro alcance averiguarla. Al menos eso creo; y la revelación bíblica no da pistas al respecto. Pero bueno, nunca se sabe lo que la ciencia pueda acabar descubriendo: quizás antes del “Big Bang” hubo otro universo que no resultó satisfactorio (¿?) (Recordad, los que habéis leídos posts anteriores, que yo no soy muy partidario de la teoría del Big Bang).
  2. También concluimos que el proceso de diseño siempre se nutre de experiencias previas. Tampoco veo que encaje esta característica con la de un posible diseño del universo. Pero en la línea apuntada en el apartado anterior, de que este nuestro universo actual no sea el primero que llegó a la existencia, cabría la posibilidad de que el Diseñador universal hubiese retenido aspectos positivos de “algún posible universo anterior” y descartados aspectos negativos a fin de diseñar y crear un universo “más satisfactorio”.
  3. La tercera conclusión que hemos visto hace referencia al conjunto del progreso tecnológico, que no es más que el fruto de una larga y muy ramificada secuencia progresiva de diseños y construcciones de útiles cada vez más sofisticados y satisfactorios para la humanidad. Esto es: evolución tecnológica. ¿Se puede hablar de evolución en el diseño del universo? Está claro que sí se puede hablar de evolución “dentro del universo”, puesto que al margen de que el mecanismo impulsor de la evolución haya sido el azar con la selección natural o la Inteligencia, lo cierto es que sin dudas los seres y las cosas han ido cambiando, y visto globalmente, a mejor.  Pero estamos hablado del diseño de nuestro universo en su conjunto. ¿Cabe, pues, hablar de evolución en el diseño y construcción de nuestro universo? En la línea de lo que antes hemos apuntado, que nuestro universo no sea el único al que Dios ha dado existencia, podría ser cierto que hay una evolución de multitud de universos, siendo el que nosotros conocemos el último al que ha llegado la evolución de universos anteriores. Esto es una especulación que ni yo mismo me la creo, pero que intelectualmente no podemos descartar.

Hay otra alternativa para considerar la evolución como factor integrante en el diseño y creación de nuestro universo, sin necesidad de recurrir a una secuencia consecutiva de universos en evolución. Pero esta posibilidad se sale del marco habitual de las concepciones que tenemos de la eternidad de Dios. Y del concepto mismo de tiempo, claro. Este es un tema que queriendo haberlo tratado desde hace ya unos años, nunca me he decidido porque es bastante arduo. Intentaré abordarlo en el próximo post.

(El 10/07/2024 todos los enlaces incluidos en este post estaban activos.)

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