La Biblia desde el siglo XXI

Jericó (5): La datación

14.03.2022 00:00
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Lista de los post sobre historicidad del Éxodo

En el primer post de esta serie sobre la historicidad de la conquista de Jericó me centré en los indicios arqueológicos que hemos repasado en los anteriores posts y obvié el posible apoyo que pudiera aportar la datación de restos encontrados en el sitio. El motivo fue la falta de acuerdo entre expertos tras los trabajos de Kathleen Kenyon, la cual adelantaba la fecha de la destrucción de la ciudad siglo y medio antes de la llegada de los israelitas.

Pero en estas semanas he conocido los análisis que Bryant G. Wood ha realizado de los registros dejados por los arqueólogos que excavaron en el sitio de Jericó, y me parece de interés resumiros sus conclusiones. Pues no solo concluye que la fecha de la destrucción de Jericó es coherente con el relato bíblico, sino que también aclara las razones que confundieron a Kathleen Kenyon sobre la fecha de la destrucción.

El análisis de Bryant G. Wood ha sido posible gracias a la publicación detallada de los informes de Kathleen Kenyon 12 años después de su fallecimiento.

Al inicio del informe de Wood puede leerse una síntesis de las conclusiones:

"La señora Kathleen Kenyon, quien excavó Jericó en la década de 1950, afirmó que Jericó fue destruida en el siglo XVI a.C. y no había ciudad amurallada en Tell es-Sultan para que Josué la conquistara. Sin embargo, un nuevo estudio exhaustivo de la evidencia de Kenyon en Jericó ha llevado al autor Bryant Wood a concluir que existió una ciudad amurallada en Jericó hasta alrededor de 1400 a.C., cuando fue destruida en una conquista sorprendentemente similar al relato bíblico. La conquista del 1400 a. C. coincidiría con la cronología derivada de la Biblia. Sin embargo, es alrededor de 150 a 200 años antes del tiempo en que la mayoría de los eruditos creen que los israelitas se encontrarían como un pueblo viviendo en Canaán".

En el amplio informe Wood explica:

  1. Los fundamentos sobre el que Kenyon basó su conclusión respecto a la imposibilidad de que los israelitas conquistaran Jericó,
  2. Los errores que le llevaron a esa desacertada conclusión,
  3. Y las razones que según Wood confirman la coincidencia entre los restos arqueológicos y el relato bíblico.

 

Los fundamentos de las conclusiones de Kenyon

A pesar de la detallada documentación que se publicó tras la muerte de Kenyon, a Wood no le resultó fácil averiguar en qué se basó Kenyon para concluir que Jericó ya estaba destruida cuando llegaron los israelitas. Y es que la abundante documentación no es más que el registro fidedigno de los resultados de la excavación. Faltan comentarios analíticos y explicativos de los que se pueda deducir sobre qué evidencias se basó Kenyon. Continúo copiando traducción literal de lo recogido por Wood en su informe: “Para entender cómo llegó Kenyon a su conclusión, debemos juntar declaraciones dispersas en varios escritos”. “Cuando hacemos esto, queda claro que Kenyon basó su opinión casi exclusivamente en la ausencia de cerámica importada de Chipre y común al período del Bronce Final I (c. 1550-1400 a. C.)”.

¿Acaso no había otro tipo de cerámica entre los restos de Jericó? ¡Claro que había restos de cerámicas locales! Por eso se extraño Wood del énfasis que puso Kenyon en “fijarse en un tipo de cerámica que no encontró en el lugar”. En palabras de Wood: “Que ella no se enfocara más en la cerámica local es especialmente extraño porque se había excavado una cantidad considerable de cerámica local estratificada de uso diario del período del Bronce Final I y estaba disponible para que ella trabajara incluso al comienzo de su excavación en Jericó. En cambio, Kenyon optó por enfatizar las mercancías importadas para llegar a sus conclusiones cronológicas”. (A recordar: El periodo del bronce final es coincidente con las fechas bíblicas para la toma de Jericó por parte de los israelitas (~1400 antes de Cristo).

 

Los errores que indujeron en Kenyon conclusiones desacertadas

 

1er error: Ignorar lo existente y concluir sobre lo no existente

Como hemos visto, para su datación, Kenyon utilizó básicamente la cerámica proveniente de Chipre, la cual entre mediados del siglo XVI y siglo XV antes de Cristo era utilizada por los que podían permitirse el lujo de comprar caros artículos de importación. Basándose en ese sólo criterio puede parecer lógica la conclusión: Si a mediados del siglo XVI se empezó a utilizar cerámica chipriota por esa zona, el que no aparezcan restos de ese tipo de cerámica en la ciudad Jericó es prueba de que ya estaba destruida cuando empezaron las exportaciones desde Chipre hasta Canaán.

Pues no.  Sería preciso tener en cuentas otras consideraciones:

  1. ¿Tenía Jericó fácil acceso a las rutas comerciales de la época? Respecto a los análisis basados en la cerámica de Chipre, apunta Wood: “Kenyon extrajo su material comparativo de grandes ciudades como Meguido, situadas en las principales rutas comerciales lejos de Jericó. Jericó, por el contrario, es un sitio pequeño bien alejado de las principales rutas comerciales del día”.
  2. ¿Qué otra información podría aportar la cerámica de fabricación local? Según Wood “En lugar de artículos importados inusuales (como era la cerámica chipriota), se debe prestar atención a la cerámica doméstica ordinaria que tanto Kenyon como Garstang encontraron en abundancia”.
  3. ¿Es suficientemente amplia la zona excavada para extrapolar las conclusiones? En el siguiente apartado lo evaluaremos.
  4. ¿Es suficientemente representativa desde el punto de vista social la zona analizada? Dos apartados más abajo considero el tema.

 

2º error: Concluir en base a pequeña superficie de análisis

¿Qué superficie tendría la ciudad de Jericó? Sólo he encontrado la cifra que aparece en Wikipedia: 59 Km2. Pero esa superficie evidentemente no se refiere al terreno urbano. Así que he utilizado el esquema que incluye Wood en su informe:

He usado la referencia de escala que aparece en el esquema y la he copiado tantas veces como cabe dentro de la zona cubierta por la línea que delimita el muro superior. Se supone que es dentro de esa área donde estaban la mayoría de viviendas, aunque del texto de Wood se desprende que también había viviendas fuera de esa línea.

Como podréis observar, en vertical caben más de 4 escalas, lo que son más de 200 metros; y en horizontal, unas dos escalas (el ancho es menos uniforme que en el sentido vertical), lo que suponen 100 metros. Así, pues, podemos estimas que la zona “urbana” era al menos de 20.000 metros cuadrados (= 2 Ha = 0,02 Km2).

También conocemos el área de estudio en la que se centró Kenyon (señaladas en el esquema de Wood que he copiado más arriba). Dice Wood hacia la mitad de su informe: “Para empeorar las cosas, Kenyon basó sus conclusiones en un área de excavación muy limitada: dos cuadrados de 26 pies por 26 pies. Un argumento del silencio siempre es problemático, pero el argumento de Kenyon está especialmente mal fundado”. Así, pues dos cuadrados de 26 pies (= 7,92 metros) por cada lado. Esto supone para los dos cuadrados 1.352 pies cuadrados (ft2) o expresado en metros cuadrados: 125,6 m2.

Así, pues, vemos que Kenyon sacó conclusiones de sus análisis sobre una muestra de terreno de 125,6 m2 y las extrapoló a toda una superficie de 20.000 m2. Hablando en porcentajes, supone analizar el 0,628% de la zona urbana y sacar conclusiones para el 100% de ella.

Evidentemente, no se puede pretender que analizase toda la superficie urbana. De hecho, no es descabellado centrarse en una zona, sino lo más razonable, aunque el área cubierta por Kenyon parece muy escasa. John Garstang, que analizó antes que Kenyon, se centró en una zona bastante más amplia, que también la señala Wood en su informe (ver en el esquema de más arriba).

Ahora bien, si el área de excavación no era muy grande, lo menos que cabría esperar de Kenyon es que se asegurase de que era suficientemente representativa del resto de población. Y que sus conclusiones serían coherentes con lo observado en ellas (“y no tanto con lo no observado”). ¿Fue así? Lo vemos en el siguiente apartado:

 

3er error: Buscar lujo en un barrio pobre

Hacia la mitad del informe, Wood explica que tanto Garstang como Kenyon excavaron en una zona pobre de la ciudad donde sólo había humildes viviendas. Wood aporta una cita de Kenyon, la cual copio a continuación:

La imagen dada... es la de simples aldeanos. No hay ninguna sugerencia de lujo... Era bastante probable que Jericó en este momento fuera algo así como un remanso, lejos de los contactos con áreas más ricas proporcionadas por la ruta costera”.

Son declaraciones de la mismísima Kenyon. No es de extrañar el comentario “casi enfadado”, diría yo, que hace Wood a continuación de la cita:

¡Entonces, por qué alguien esperaría encontrar cerámica exótica importada en este tipo de entorno cultural!” (en inglés: “Why then would anyone expect to find exotic imported ceramics in this type of cultural milieu! (Digo lo de enfadado por la forma de expresarse y el uso del signo de exclamación (!) que utiliza en la frase). Con la expresión “cerámicas exóticas” se refiere a la cerámica chipriota importada, propia de casas acaudaladas y no de humildes viviendas.

Y a no olvidar: Kenyon basó fundamentalmente sus conclusiones sobre la fecha de la destrucción de Jericó en la ausencia de este tipo de cerámica. (cerámica que difícilmente se puede encontrar en una vivienda humilde de aquella época).

¡Normal que Wood se enfadase!  

 

4º error: Imputar culpas sin evidencias históricas

Habida cuenta que Kenyon dató la destrucción de Jericó a mediados del siglo XVI antes de Cristo, y puesto que descartaba que hubiesen sido los israelitas, ya que llegaron más tarde a la zona, pensó que serían los hicsos en su huida de Egipto, o los mismos egipcios, en su persecución de los hicsos. Cabe recordar aquí que los hicsos ocuparon Egipto entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVI, lo cual cuadraba bastante bien en lo relativo a fechas.

Pero no basta que cuadren las fechas (aunque sea con márgenes de décadas). También se precisa alguna que otra evidencia que corrobore el paso de hicsos y egipcios por la zona en esa época. Y ahí es donde queda coja la hipótesis de Kenyon. Wood también rebate esta hipótesis:

  1. El que fuesen los hicsos los destructores de Jericó choca con el hecho de que huían, por lo que buscaban refugio. ¿Qué sentido tendría el destruir una ciudad en la que bien podrían albergarse? “Poco sentido tiene que los hicsos destruyan las mismas ciudades a las que huían y en las que buscaban refugio”, escribe Wood en su informe.
  2. Y si no fueron los hicsos los destructores, tampoco cuadra que fuesen los perseguidores egipcios. Explica Wood: “En cuanto a las campañas punitivas egipcias en Canaán, no hay evidencia textual en las fuentes literarias egipcias que indique que los egipcios fueron más allá de Sharuhen en el suroeste de Canaán en su persecución de los hicsos. Además, no hay evidencia que sugiera que los egipcios alguna vez hicieron campaña en el sur del valle del Jordán en la Dinastía XVIII, el período en la historia egipcia que siguió al gobierno de los hicsos. El interés egipcio en este momento estaba en las rutas comerciales en la costa mediterránea y el valle de Kishon-Jezreel y en puntos más al norte, no en el valle del Jordán”.
  3. Por otra parte, el descubrimiento de tinajas llenas de grano que ya comenté en este post supone una evidencia en contra de esta hipótesis. En este sentido, comenta Wood: “Esto va en contra de lo que sabemos sobre las tácticas militares egipcias. Las campañas egipcias se organizaban habitualmente justo antes de la época de la cosecha: los suministros de alimentos almacenados dentro de las ciudades estarían en su nivel más bajo en ese momento; los mismos egipcios podían utilizar los productos de los campos para alimentar a su ejército; y lo que los egipcios no querían para su propio uso, podían destruirlo, poniendo así más dificultades a la población indígena. Este claramente no fue el caso en Jericó”. Y añade: “Finalmente, la estrategia egipcia para capturar una ciudad fuertemente fortificada como Jericó fue el asedio. Sharuhen estuvo sitiada por los egipcios durante tres años; 29 El sitio de Meguido duró siete meses. El abundante suministro de alimentos en Jericó indica que sucumbió rápidamente, no después de un largo asedio; y esto ocurrió después del tiempo de la cosecha, no antes”.

Tras repasar los errores que indujeron a Kenyon conclusiones erróneas, Wood pasa a centrarse en las evidencias que apoyan la idea de que Jericó fue destruida alrededor del 1400 antes de Cristo, la época en la que la Biblia relata la toma de la ciudad a manos de los israelitas. En el siguiente post lo revisaremos.

Nota: Al informe de Wood respondió Piotr Bienkowski cuestionando algunos aspectos del trabajo de Wood. Y a esta réplica de Bienkowski respondió a su vez Wood con otro exhaustivo informe aclarando y puntualizando las cuestiones replicadas por Bienkowski. Adjunto enlace a los tres artículos:

El primer artículo de Bryant G. Wood.

La réplica de Piotr Bienkowski.

La respuesta de Bryant G. Wood.

 

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